Notas el desánimo. Algo empieza a desaturar los colores de tu realidad desplazándolos hacia un gris insípido. No hay nada que puedas hacer, al menos por ahora. Los ideales que ayer te estremecían y te levantaban, hoy resuenan, a lo lejos, como ecos pasados. Las risas, la música, la compañía y los proyectos ahora descansan serenos, pausados, en un anaquel de tu alma. Sabes que no pasa nada, que como ocurre siempre en el valle de la ola, pasará.