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Fantasías de centellas

Notas el desánimo. Algo empieza a desaturar los colores de tu realidad desplazándolos hacia un gris insípido. No hay nada que puedas hacer, al menos por ahora. Los ideales que ayer te estremecían y te levantaban, hoy resuenan, a lo lejos, como ecos pasados. Las risas, la música, la compañía y los proyectos ahora descansan serenos, pausados, en un anaquel de tu alma. Sabes que no pasa nada, que como ocurre siempre en el valle de la ola, pasará.

El precio de la tolerancia

La tolerancia, predicada por doquier, es realmente espinosa. Creo que es mucho más sencillo cerrar las puertas y enrocarse en las propias creencias y opiniones; defendiéndose y atacando, si es posible, al que piensa diferente. “Tolerancia” y sus derivados pertenecen a ese conjunto de palabras bonitas e ideales al que aspira la sociedad actual, pero a poco que se mire con profundidad, resultan conceptos incómodos y —en cierta manera— vaciados.